viernes, 1 de mayo de 2020

Alarma desde el Balcón. Primavera










La naturaleza no entiende de virus, curas o vacunas, no entiende de normas, fases, escaladas o desescaladas, no entiende de estudios, estadísticas ni posiciones políticas. La naturaleza entiende de estaciones, y estamos en primavera ¡Disfrutémosla!

domingo, 26 de abril de 2020

Alarma desde el Balcón. Limoncesto

!A la una!

¡A las dos!

Y, ¡a las tres!

Chamba, potra, chiripa, gamba…, eran palabras que utilizábamos en nuestra juventud para referirnos a cualquier actuación exitosa cuya consecución fuera un 95 % de casualidad y un 5% de otras variantes, más o menos. Ejemplos hay de lo más variado: un hoyo en uno en el golf, un gol de portero a portero en el fútbol, una canasta desde la otra punta del campo en el baloncesto, y así en todas las actividades de la vida. Viene a ser como la cara positiva de la Ley de Murphy, esa de “si algo malo puede pasar, pasará”.

Todo esto viene a cuento de que en la mañana de un nuevo sábado confinado en el recurrente balcón, el de la Alarma, mientras hablaba con un colega de confinamiento por teléfono contemplando la sierra murciana, me he dado cuenta de que en una de las cajas donde almacenamos la vitamina C, a un limón se le había puesto mala cara y, pensando en que no contagiase a sus colegas, lo he apartado para tirarlo a la basura.

Eso habría hecho cualquiera, cualquier padre de familia cabal y ya madurito, pero éste, que lleva tropecientos días metido en su casa y que se distrae haciendo fotos a las musarañas, ni corto ni perezoso, mientras continuaba la conversación telefónica, ha medido la distancia, ha sopesado la fuerza que le queda a estas alturas en el brazo, y sin pararse a pensarlo (ahí está la clave de la inconsciencia), ha clavado un triple de tres puntos en la caseta del juego infantil, embocando por arriba, sin tocar aro. Lo que viene siendo todo un alarde de chamba, potra, chiripa y gamba.

Y sin más, he terminado la conversación, he inmortalizado mi hazaña y me he ido a contársela al resto de la familia, consciente de que me la iba a cargar por gamberro.

Pero vivimos tiempos difíciles y el limón me ha alegrado el día.

jueves, 23 de abril de 2020

Alarma desde el Balcón. Ciudadanos 2

Imprescindible

Confinamiento. 13 para un Domingo de Ramos

Hoy busco...

...mañana encuentro. La pava...

Con la prensa a mi sillón

¿Cual matará antes?

Mascarillas con gafas de cerca incorporadas. Práctico

¿A por qué iba yo?

Colegas de banco

Si los Próceres de la Patria no se aclaran y mucho menos se ponen de acuerdo, ¿que esperan de la disciplinada ciudadanía? No es que me quiera hacer coreano, pero empieza a ser manifiestamente desalentador aparecer por costumbre en los peores  ranking mundiales. Como anécdota, me he enterado de que no nos dejan entrar en 150 países del mundo. No me extraña, yo tampoco me dejaría, pero, por favor, ¡que alguien haga una excepción con los Próceres! 

lunes, 20 de abril de 2020

Alarma desde el Balcón. No sin mi Perro

Enmascarado

Con la lengua fuera

¡Eso no se come!

De vuelta

Paso a dos

Fuertotes

De incógnito

A pares

¡Paloma a la vista!

En el parque

Equipo completo

Una mañana de domingo, en pleno confinamiento y en estado de alarma, desde mi atalaya puedo disfrutar de la vista de los más diversos "salvoconductos" acompañando al personal en su quehacer diario. Cuando esto pase, veremos si se mantiene el interés o los "salvoconductos" volverán a esperar pacientes junto a la puerta, aguardando un alma caritativa que les dé, al menos, dos o tres de los veinte paseos que se dan ahora.

Es hablar por hablar y pensar en voz alta, que yo no tengo perro y la envidia es muy mala. 19/04/20

domingo, 19 de abril de 2020

Voley Casa


Hay que tener buen espíritu para enfrentar las adversidades, y la gente del Voley Playa está acostumbrada a jugar al aire libre y en las condiciones que toquen, y además lo hacen encantados. Da igual el viento o el frío, que el calor o las malas condiciones de la pista, lo que de verdad importa es echar un buen rato con los amigos, disfrutar jugando y prepararse para el siguiente entreno o campeonato.
Y el último campeonato lo juegan en casa, sin perder el ánimo, las ganas ni el humor.
¡Bien por ellos!

sábado, 18 de abril de 2020

Alarma desde el Balcón. Como la Vida Misma

Confinamiento 18.04.20

Confinamiento. 18.04.20

A quien corresponda.

Tooodas las noches sin excepción, el pequeño naranjo ornamental situado en la acera junto a los contenedores soterrados sufre la misma agresión. Desde que el camión de la basura dobla la esquina de la calle y el conductor pulsa el botón que pone en funcionamiento el mecanismo hidráulico que saca a la luz los contenedores, el pobre árbol se prepara para lo que le espera: el uso y abuso de su espacio vital mediante el achuchón que le propina el condenado mecanismo.

¿Quién es el culpable del desatino?, ¿el ingeniero que tomó medidas para la instalación de la fuente de reciclaje?, ¿el albañil que preparó el alcorque, o el jardinero que después plantó el arbolillo? y, ¿quién estaba primero, el contenedor o el árbol?

El culpable, sin duda alguna, es el árbol, por la insensatez de su mera existencia, y, como la naturaleza es sabia, el arbolillo no crece, no medra, no pierde su flexibilidad y, de ese modo, aguanta noche tras noche el embate del grandullón sin quebrarse.

Así que, como el árbol, no busquemos culpables, porque todos los presuntos se la pasarán al contrario, y cuando no quede a quién, acabaremos señalados y habremos de cimbrear la cintura y adaptarnos a lo que venga para sobrevivir.

Pero con la cabeza alta, porque tontos, tontos, no somos y tomamos nota. 

domingo, 5 de abril de 2020

Alarma desde el Balcón. Ciudadanos 1

Recién confinados. 13/03/20

Al pie del cañón. 01/04/20 

Equipado para la compra. 01/04/20

¡Y encima, esto! 02/04/20

Paseando al perro. 04/04/20 
¡Estamos de vuelta!

martes, 17 de marzo de 2020

En la Salud y en la Enfermedad...



…todos los días de mi vida. ¡Cuánto me he acordado desde tu boda de esta frase del ritual del Consentimiento en el matrimonio! Y la importancia que adquiere el compromiso que has adquirido voluntariamente con Manuel de quereros y respetaros, sean cual sean las circunstancias que rodeen vuestras vidas durante el camino que habéis emprendido juntos.

No pudimos acudir a la ceremonia, pero sí estuvimos un ratito en la celebración, poco tiempo, pero lo disfrutamos intensamente. La familia Alonso Alfonso es para nosotros una parte importante de nuestra vida, y no quisimos dejar de compartir con vosotros el día de tu boda. Charlar contigo, conocer a Manuel, saludar a tus padres y hermanos, echar unos chascarrillos con Joaquín y David, saludar a los conocidos y familia que nos salieron al paso, así como aprovechar para “retratarnos”, nos permitió pasar un buen rato.



La morena que se llama Clara siempre ha sido mi clave para identificarte en el grupo de “las pequeñas”, además, una morena divertida, chispeante y con un carácter andaluz que no sé de que ancestro habrás heredado, pero que te sienta como un guante. Estoy seguro de que ese magnífico carácter que tienes te servirá en tu matrimonio para capear los temporales como el que ahora nos acosa y que juntos, con todos los que os queremos, salgáis reforzados y creéis una familia feliz.

Con un poquitín de retraso, Clara y Manuel, recibid nuestro cariño y nuestros mejores deseos, ¡hasta el infinito y más allá!

miércoles, 18 de septiembre de 2019

Una DANA Contra el Muro


Monasterio de Los Jerónimos

Contra el muro Alonso-Alfonso tropezó la peor y más larga gota fría que se recuerda en el levante español. Hay un proverbio que comienza: “El hombre propone y Dios dispone…”, y eso les pasó a Almudena y Juan Carlos a cuatro días de su boda. Ellos habían diseñado durante meses, con todo mimo y detalle, una celebración que hiciera inolvidable ese día tan especial para ellos, pero llegó la DANA y dispuso que todo aquello quedara patas arriba y que hubiera que jugar de nuevo el partido en solo cuatro días.

En esos 4 días, a Almudena le dio tiempo a todo, tuvo tiempo de echarse unos lloros de desconsuelo, a pensar en aplazar la boda… y también tuvo tiempo de recomponerse y, apoyándose en ese muro del principio, que cada año que pasa se hace más sólido e infranqueable, de poner de nuevo en marcha a su equipo, y con la misma precisión que monta un baile con sus niñas en la academia, a organizar una celebración para tropecientas personas, y esta vez, sí, que todo saliera perfecto.

El Muro

Siempre me quedan en la cabeza algunos momentos de la ceremonia y últimamente, como he perdido algo de oído, el ratito de coloquio entre el sacerdote y los contrayentes al pie del altar, me cuesta retenerlo, aunque algo oí de tormentas interiores y exteriores y de lo contenta que estaba por haber decidido continuar con la boda a pesar de las adversidades, porque estaba resultando el día más feliz de su vida. ¡Pues claro, Almudena! La boda es la boda y después de todos los festejos, al que te acabas llevando a casa es a Juan Carlos, y no a los 400 de la celebración.

Si que, a pesar de mis problemas de oído, algo me sigue atronando en la cabeza, y es el ¡Shemá Israel! que David se saca del cuerpo, que parece tuviera un amplificador en el estómago y un sintetizador en la garganta (soy su fan) y que los cielos se van a partir en dos si aumenta un poco más los decibelios.

David

El cambio de ubicación de la celebración, yo creo que al único que perjudicó fue al coche de los novios, que, veterano él, le tocó ir cuesta arriba cuando al principio era cuesta abajo; por lo demás, una celebración magnífica, con una temperatura ideal, con todos pasándolo bien y contentos de ver a Juan Carlos y Almudena felices después de tantos nervios y sinsabores.

Mi enhorabuena más sincera, para vosotros y para el MURO que tenéis detrás y que siempre estará ahí, a las duras y a las maduras.

P.D. ¡Ah!, el baile, magnífico y el porté de Dirty Dancing, ¡Espectacular! ¡Si te viera tu madre! (Es que es profesora de baile decía una asistente a otra; ahhhh!, claro...) y siguió la noche...

El Río

viernes, 11 de enero de 2019

Sorpresa inesperada


Hola Magüy querida, ya estamos en 2019, !el tiempo sigue pasando en un pis-pas!, y aquí estamos de nuevo, encarando un nuevo año, con nuevos propósitos, o renovando antiguos que quedaron aparcados.

Este año, como sabes, hemos vuelto a pasar la Navidad en una casa rural, en Bullas, bueno, en Bullas, Bullas, no, a ocho km. en mitad del monte, que, aunque ha hecho buen tiempo, al caer el sol hacía una rasca que no veas. Hemos pasado unos días genial, solo faltó Miguelillo, que por trabajo no pudo venir de Andorra, y a ti no te pongo falta porque fue como si estuvieras entre la barahunda familiar.


Ha sido un gustazo ver a todos los primos disfrutando unos de otros sin solución de continuidad, las charletas animadas por todas partes, los cambios continuos de interlocutores, los ratitos para la guitarra, las sistecillas de la Abu que se portó como una jabata, la chimenea que dio mucho juego, los reputados cocineros con las migas, los pavos rellenos, y demás aportaciones, como la de tu madre y sus papas arrugás que se trajo en la maleta desde Tenerife. Tinichi ha sido el rey del café cargado y las tostadas, y ¡hasta se atrevió con un bizcocho de chocolate! La cervecita de Yayo también ha tenido su incidencia en el ambiente festivo que se creó. Te digo que envió cerveza como para llenar media piscina, y  a los dos días tuvo que reponer porque se acababa. Y entre tu y yo, la que mejor, mejor se lo ha pasado, ha sido Maricar, que desde que le cambiaron el cuentakilómetros, parece el conejito de Duracell. Solo te digo que una tarde me la encontré en el cuarto de las niñas a gatas encima de una cama, haciéndolas todas. Como también vino Clarita, pusimos un árbol y el amigo invisible se convirtió en Papá Noel, y ella en su duende repartiendo los regalos, ¡unas risas!

Bueno, pues eso, que muy bien la Navidad en Bullas, que como tenía un cielo tan oscuro y se veían las estrellas de maravilla, por las noches, aunque fuera un momentito, por el frío, todos, en algún momento, nos asomábamos al porche y mirábamos al cielo buscándote en su inmensidad.


¡Ah!, oye, que yo te escribía también para otra cosa: resulta que, no recuerdo cuando, hice una copia de todas las fotos que la Abu tenía en su cámara, esa que cada vez que aparecíamos alguno sacaba para inmortalizar el momento. Pues hoy, que me he quedado en casa porque tengo un trancazo estupendo, poniendo un poco de orden en mis cosas, me las he encontrado, con la agradable sorpresa de verte en algunas de ellas, así que, les he dado un repasillo, y aquí que las coloco para que no estén solo en un rincón de una carpeta, de otra carpeta, en un ordenador.

Que te quiero, sobri. Un besazo.