| Concierto de la Oreja de Van Gogh. Murcia 13.06.26 |
El 15 de octubre pasado La Oreja de Van Gogh anunció a bombo y platillo el regreso de Amaya al grupo, tras la trompicada salida de Leire, la vocalista titular y de otro de los miembros del grupo, poco conforme con los modos y maneras. El caso es que además de anunciar la vuelta de Amaya, también hicieron partícipes a sus fans y al mundo en general, que iniciaban una gira bajo el sugerente nombre de "Tantas cosas que contar". A ver, después de 30 años, alguna habría, digo yo.
El caso es que Rocío se informó e hizo un llamamiento familiar porque el 13 de junio, santo de mamá, ¡tocan en Murcia! y qué mejor celebración que reunirnos los cuatro para acudir a un concierto intergeneracional, de un grupo cuyas canciones hemos reproducido y cantado en el coche un viaje tras otro a lo largo de los años.
Hay que estar atentos para conseguir las entradas antes de que se agoten en el primer minuto ¡Ya te digo, como los viajes del IMSERSO! Así que cada uno con nuestro ordenador y al unísono, a la hora prevista nos lanzamos a la caza de las escurridizas entradas. Aunque varios conseguimos entrar en la página de venta, la que consiguió primero hacerse con ellas fue Blanca, ¡objetivo conseguido! El 13 de junio, contra viento y marea y pase lo que pase, ¡nos vamos los cuatro de concierto! y estamos en octubre, a 8 meses vista... Rocío, muy práctica ella, nos pone deberes desde ya: hay que refrescar el repertorio de La Oreja, para darlo todo en el concierto, así que con mayor o menor intensidad nos pusimos a ello durante estos meses.
Rocío como buena CAM que es, cada cierto tiempo calentaba al personal recordándonos la efeméride y los deberes pendientes. Ocho meses no son nada y pasan en un pis, pas. Mientras tanto, claro, nos fuimos poniendo al día de los dimes y diretes de la gira en cuestión, de la calidad de los conciertos, de la afinación de Amaya, del fervor de los acérrimos, del escepticismo de los escépticos, de los de Leire, de los de Amaya, en fin, que como suele ser habitual, nunca llueve a gusto de todos y aquí paz y después gloria, y algún refrán más que venga al caso, o no.
Por fin llegó el 13 de junio y ahí estabamos los cuatro conjurados, preparados para un espectáculo apoteósico. La realidad es que entre críticas y alabanzas, La Oreja venía llenando estadios y plazas de toros en todos los conciertos hasta llegar a Murcia, y aquí no pudo ser menos: abarrotá!!! que diría el castizo, estaba la plaza de toros.
El concierto estuvo bien, sin entrar en detalles técnicos que al caso no interesan; lo que sí interesa y con lo que yo me quedo es el magnifico rato que pasamos en familia disfrutando como niños y valorando el regalo de estar y seguir juntos en esta aventura que nos lleva por la vida. No me canso de agradecer, y aquí lo he hecho alguna vez, la suerte de familia que me ha tocado y con la que espero seguir compartiendo y disfrutando esas ocasiones de encuentro que surgen y que buscamos y que, al menos para mí, es lo mejor que me ha traido la vida: mi familia.
















