domingo, 26 de abril de 2020

Alarma desde el Balcón. Limoncesto

!A la una!

¡A las dos!

Y, ¡a las tres!

Chamba, potra, chiripa, gamba…, eran palabras que utilizábamos en nuestra juventud para referirnos a cualquier actuación exitosa cuya consecución fuera un 95 % de casualidad y un 5% de otras variantes, más o menos. Ejemplos hay de lo más variado: un hoyo en uno en el golf, un gol de portero a portero en el fútbol, una canasta desde la otra punta del campo en el baloncesto, y así en todas las actividades de la vida. Viene a ser como la cara positiva de la Ley de Murphy, esa de “si algo malo puede pasar, pasará”.

Todo esto viene a cuento de que en la mañana de un nuevo sábado confinado en el recurrente balcón, el de la Alarma, mientras hablaba con un colega de confinamiento por teléfono contemplando la sierra murciana, me he dado cuenta de que en una de las cajas donde almacenamos la vitamina C, a un limón se le había puesto mala cara y, pensando en que no contagiase a sus colegas, lo he apartado para tirarlo a la basura.

Eso habría hecho cualquiera, cualquier padre de familia cabal y ya madurito, pero éste, que lleva tropecientos días metido en su casa y que se distrae haciendo fotos a las musarañas, ni corto ni perezoso, mientras continuaba la conversación telefónica, ha medido la distancia, ha sopesado la fuerza que le queda a estas alturas en el brazo, y sin pararse a pensarlo (ahí está la clave de la inconsciencia), ha clavado un triple de tres puntos en la caseta del juego infantil, embocando por arriba, sin tocar aro. Lo que viene siendo todo un alarde de chamba, potra, chiripa y gamba.

Y sin más, he terminado la conversación, he inmortalizado mi hazaña y me he ido a contársela al resto de la familia, consciente de que me la iba a cargar por gamberro.

Pero vivimos tiempos difíciles y el limón me ha alegrado el día.

jueves, 23 de abril de 2020

Alarma desde el Balcón. Ciudadanos 2

Imprescindible

Confinamiento. 13 para un Domingo de Ramos

Hoy busco...

...mañana encuentro. La pava...

Con la prensa a mi sillón

¿Cual matará antes?

Mascarillas con gafas de cerca incorporadas. Práctico

¿A por qué iba yo?

Colegas de banco

Si los Próceres de la Patria no se aclaran y mucho menos se ponen de acuerdo, ¿que esperan de la disciplinada ciudadanía? No es que me quiera hacer coreano, pero empieza a ser manifiestamente desalentador aparecer por costumbre en los peores  ranking mundiales. Como anécdota, me he enterado de que no nos dejan entrar en 150 países del mundo. No me extraña, yo tampoco me dejaría, pero, por favor, ¡que alguien haga una excepción con los Próceres! 

lunes, 20 de abril de 2020

Alarma desde el Balcón. No sin mi Perro

Enmascarado

Con la lengua fuera

¡Eso no se come!

De vuelta

Paso a dos

Fuertotes

De incógnito

A pares

¡Paloma a la vista!

En el parque

Equipo completo

Una mañana de domingo, en pleno confinamiento y en estado de alarma, desde mi atalaya puedo disfrutar de la vista de los más diversos "salvoconductos" acompañando al personal en su quehacer diario. Cuando esto pase, veremos si se mantiene el interés o los "salvoconductos" volverán a esperar pacientes junto a la puerta, aguardando un alma caritativa que les dé, al menos, dos o tres de los veinte paseos que se dan ahora.

Es hablar por hablar y pensar en voz alta, que yo no tengo perro y la envidia es muy mala. 19/04/20

domingo, 19 de abril de 2020

Voley Casa


Hay que tener buen espíritu para enfrentar las adversidades, y la gente del Voley Playa está acostumbrada a jugar al aire libre y en las condiciones que toquen, y además lo hacen encantados. Da igual el viento o el frío, que el calor o las malas condiciones de la pista, lo que de verdad importa es echar un buen rato con los amigos, disfrutar jugando y prepararse para el siguiente entreno o campeonato.
Y el último campeonato lo juegan en casa, sin perder el ánimo, las ganas ni el humor.
¡Bien por ellos!

sábado, 18 de abril de 2020

Alarma desde el Balcón. Como la Vida Misma

Confinamiento 18.04.20

Confinamiento. 18.04.20

A quien corresponda.

Tooodas las noches sin excepción, el pequeño naranjo ornamental situado en la acera junto a los contenedores soterrados sufre la misma agresión. Desde que el camión de la basura dobla la esquina de la calle y el conductor pulsa el botón que pone en funcionamiento el mecanismo hidráulico que saca a la luz los contenedores, el pobre árbol se prepara para lo que le espera: el uso y abuso de su espacio vital mediante el achuchón que le propina el condenado mecanismo.

¿Quién es el culpable del desatino?, ¿el ingeniero que tomó medidas para la instalación de la fuente de reciclaje?, ¿el albañil que preparó el alcorque, o el jardinero que después plantó el arbolillo? y, ¿quién estaba primero, el contenedor o el árbol?

El culpable, sin duda alguna, es el árbol, por la insensatez de su mera existencia, y, como la naturaleza es sabia, el arbolillo no crece, no medra, no pierde su flexibilidad y, de ese modo, aguanta noche tras noche el embate del grandullón sin quebrarse.

Así que, como el árbol, no busquemos culpables, porque todos los presuntos se la pasarán al contrario, y cuando no quede a quién, acabaremos señalados y habremos de cimbrear la cintura y adaptarnos a lo que venga para sobrevivir.

Pero con la cabeza alta, porque tontos, tontos, no somos y tomamos nota. 

domingo, 5 de abril de 2020

Alarma desde el Balcón. Ciudadanos 1

Recién confinados. 13/03/20

Al pie del cañón. 01/04/20 

Equipado para la compra. 01/04/20

¡Y encima, esto! 02/04/20

Paseando al perro. 04/04/20 
¡Estamos de vuelta!