domingo, 21 de mayo de 2023

Cabecicas Blancas


Plataneras

Moreras en arco

Flor de ajo

Formación de cúmulos

Barraca huertana con jacarandas

Rocky, el perro limonero

 

Con más de un mes de antelación, comida programada en el huerto de Fernanda, un sábado de mayo, en Murcia, fecha ideal, ni frío ni calor, solecico agradable. Según va llegando, tras meses sin ver una gota, el sábado anterior se desata la mundial en Murcia y se pasa por agua el Festival Warm Up de música, que tiene que ser suspendido y cuyas imágenes salen en todos los telediarios. Primer aviso.

Durante la semana un ojo puesto en la previsión del tiempo que inexorablemente da lluvia para el sábado; ni el viernes ni el domingo, el sábado. La cosa es peliaguda porque la comida es al aire libre, sí o sí, en una hermosa terraza bajo techo. El viernes se confirma: va a llover de 3 a 5 de la tarde. Aún así tiramos para adelante, que tenemos ganas de vernos y de comernos el arroz con verduras de Paco.

La suerte nos acompaña, aperitivamos y comemos pronto, por si acaso. Del arroz, para doce y con repetición, no quedó ni un grano. A las dos y media habíamos terminado sin que hubiera caído una gota, aunque sí amenazas de tormenta con nubarrones y truenos que suenan cada vez más cerca. A las cuatro se desata el chaparrón; media horica jarreando con entusiasmo, limpiando los árboles, el ambiente, sacando el olor a la tierra mojada y los limoneros, a la huerta recién regada. 

Y como llegó se fue, pudimos continuar la tertulia con el café, pasear, ver los huertos de la zona, saludar a Rocky, el perro limonero del vecino, mitad pastor alemán mitad perro lobo, al que le encanta que le tiren naranjas y limones, que una vez exprimidos en su bocaza te trae todo baboseados para que se los vuelvas a tirar. Tiempo hubo para todo, hasta para una clase magistral sobre la vida a bordo de un submarino de la Armada.

Si te fijas bien en las fotos y vídeos, lo mismo puedes estar en un paraje tropical, que en una zona monzónica, y es que el huerto de Fernanda da para eso y para mucho más.

sábado, 20 de mayo de 2023

Buzones I

Andorra la Vella

Borce. Francia

Pamplona

Andorra la Vella

Caravaca de la Cruz
Kaunas

Kaunas

En el desván de los borradores tenía este recopilatorio de buzones que a lo largo del tiempo he ido fotografiando. La verdad, no se por qué seguían ahí. Hasta ayer; ayer le encontré la utilidad tras tanta espera. Cuando volví de la farmacia (destino bastante habitual y cada vez más frecuente) abrí el buzón mecánicamente y para mi sorpresa me lo encontré lleno de sobres. Lo que hasta hace unos años era algo habitual, ahora no deja de ser un hallazgo extraordinario encontrar correo en el buzón.

Recuerdo que la ranura del buzón era algo así como una ventanita a otros lugares, una rendija por la que al asomarte te permitía durante un instante dejar volar la imaginación hacia el origen de esas cartas o postales que se vislumbraban en la oscuridad. Hace mucho, mucho tiempo, por ahí nos llegaban noticias de la familia, de los amigos que estaban lejos, de los bancos, de la Administración, ¡de todo! El buzón junto con el teléfono eran nuestros medios de comunicación con el exterior.

A mí la temporada que más me gustaba era la Navidad, me encantaba enviar felicitaciones navideñas a mis amigos y familiares, hasta tenía una lista para no dejarme a nadie (siempre tan ordenado) y por supuesto, me chiflaba recibir las felicitaciones de los demás que iba colocando cuidadosamente abiertas sobre cualquier repisa, donde permanecían durante todas las fiestas. Aún conservo muchas de ellas.

Aquel hábito fue perdiéndose poco a poco, y el envío y la recepción de un christmas navideño ahora se ha convertido en algo excepcional, tanto, que los únicos recibidos en los últimos años, han sido los de nuestros vecinos ingleses en el pueblo, que mantienen esa bonita costumbre, y que aunque viven cuatro casas más allá, cada año rompen las telarañas de nuestro buzón con su cariño y buenos deseos.

Y con los christmas se fueron las cartas manuscritas, los sellos dejaron de pegarse con la lengua y se convirtieron en pegatinas, después los resguardos de los recibos pagados por el banco también fueron dejando de llegar, hasta que lo único que encontramos en el buzón, cuando lo abrimos de uvas a peras, son los avisos de certificados no entregados, alguna que otra publicidad cuyo repartidor ha conseguido colarse en el portal, y poco más hasta que entramos en periodo electoral y el buzón como que se esponja de gusto cuando lo abres y te dice: - ¡Mira como cumplo, estoy a tope!  

En esas estaba, cerrando su puertecilla con una mano y la otra cargada de promesas electorales, cuando entró mi vecino Pepe y al comentarle la profusión de correo recibido me espetó: -¡Una verguenza! ¡Que se gasten un dineral en esto cuando todos sabemos lo que vamos a votar! Menos mal que ya me lo dijo en el ascensor y no creo que el buzón lo oyera, porque seguro que no le habría sentado nada bien con lo contento que estaba.

Creo que con el correo electrónico, los teléfonos inteligentes, las videollamadas y toda la parafernalia que ha sustituido al correo tradicional, los buzones han quedado obsoletos y únicamente sirven ya para dar pista de en qué piso y letra viven fulano y zutano; y a eso, en estos tiempos, y con la Ley de Protección de Datos, quizá habría que darle una vuelta.

¿Habrá llegado el momento de sustituir los buzones por taquillas que permitan recoger los envíos que nos llegan de nuestras compras por internet?

jueves, 18 de mayo de 2023

Profecías, Predicciones, Augurios y el 5


Todo comenzó con el 5. Como casi cada noche, entre serie y serie de Netflix, o lo que toque, mientras hacía zapping en el teléfono, me apareció el Festival de Eurovisión, que ya iba por las votaciones.

- Anda, ponlo, a ver como le va a España.

Y ahí andaban terminando con el voto de los jurados profesionales, que dejó a nuestra Blanca Paloma posada en un digno noveno puesto. Pero fue comenzar el televoto y todo se desmadró. Empezaron a adelantarnos a derecha e izquierda mientras caíamos poco a poco en la clasificación. Hasta que le llegó el turno de recibir votos a España, un poco después de Noruega que iba por detrás y se puso segunda con los 216 votos recibidos.

- ¡Ya verás, seguro que ahora remontamos!

- Y el voto popular da a España... ¡5! dije yo sin pensar, ¡¡¡5!!! soltó la presentadora ante nuestro asombro, y seguro que el de alguno más.

- !Para qué dices 5! ¿Por qué eres tan negativo? Hay que tener una actitud positiva ante la vida, y esto, y lo otro...

¡Como si mi 5 hubiera influido mágicamente en la votación y si hubiera dicho 500 habríamos ganado!

Dicho esto, yo soy de los del vaso medio vacío y de los de plantearme todos los escenarios posibles en cualquier situación, incluidos los que los optimistas obvian. ¡Qué le voy a hacer! soy así y tengo la suerte de vivir con una optimista nata hasta la médula que me contrapesa y no permite que me ahogue en el culo del vaso.

Esa suerte tengo, por la que doy gracias a Dios cada vez más a menudo. 

Esta casualidad, porque fue eso, casualidad, me lleva a pensar en todas esas premoniciones del Nuevo Nostradamus, de Baba Vanga y tantos otros, incrustadas preferentemente en los medios de comunicación digitales, que tienen como denominador común, no el vaso medio vacío, no, ¡ojalá! sino muertes, guerras, plagas, destrucciones y apocalipsis a cual más terrorífica, y que de cumplirse, esto va a quedar como un solar, no una, sino cuarenta veces, por poner un número, antes de que a esta bendita tierra la engulla el Sol cuando toque.

El año que viene, cuando llegue el televoto, te juro que digo ¡500! ¡por estas que son cruces! y a ver si conjuro de una tacada mi racionalismo (pesimismo) vital, y ya de paso espanto todos esos malos augurios que se ciernen sobre nosotros.

¡Dicho queda!


sábado, 1 de abril de 2023

El Grifo

El grifo

La verdad, la verdad, es que esto que voy a contar es una tontada sin mayor transcendencia, salvo la constatación de que, a la que pueden, te la cuelan.

Esto es que hace un año aproximadamente, encargamos en un establecimiento especializado, Ledoy Menhir, creo que se llama, o algo así, la reforma parcial de un cuarto de baño para sustituir la bañera por un plato de ducha, y aprovechar para alicatar la zona intervenida. 

Con vistas al futuro, esto es algo muy común en personas que piensan que con el tiempo será más dificultoso acceder a una bañera que transitar a una ducha. Me incluyo, aunque estoy seguro de que me quedan muchos y felices años de poder levantar alternativamente las piernas para acceder a una bañera.

El caso es que nos pusimos en manos de un técnico diseñador del citado Ledoy Menhir, con el que en las sucesivas visitas entablamos una muy agradable relación, y nos transmitió la confianza suficiente como para aconsejarnos, dentro de nuestro presupuesto, los materiales más adecuados para nuestra pequeña obra. 

Renato, arquitecto, que por circunstancias de la vida ha recalado en el centro al que acudimos, y en el que se dedica a realizar proyectos para reformas de baño, como decía, nos aconsejó en todo, desde el pie de ducha más adecuado, hasta la mampara, pasando por la grifería, donde atendiendo al especial deseo de mi querida esposa, nos dirigió a un grifo termostático que regula la temperatura del agua, de modo que esta siempre sea la misma cada vez que se utiliza. 

La obra fue un éxito, la cuadrilla que vino (del este... de Europa), la liquidó en dos días, prácticamente sin incidencias reseñables: un par de traspasos broca-pared y el tirador de la mampara mal ajustado, no es nada para la que liaron y como quedó cuando se fueron, que solo hubo que limpiar algo de polvo y fregar. Un 10 para Renato y un notable alto para la cuadrilla.

¿Y entonces, qué? Pues que en lo más crudo del invierno, en medio de una placentera ducha, de golpe y porrazo, el agua calentita se convirtió en gélida y mi querida esposa se convirtió en la sufridora directa del primer fallo del termostático. Y como este apenas tenía un año, pues la culpa al calentador. Ángel, nuestro fontanero de cabecera, cuando terminé de contarle lo sucedido, no dudó: los grifos termostáticos no se llevan bien con los calentadores de gas, y sí con los termos eléctricos. Un tema de demanda de agua, de flujos, y otras explicaciones, cuya conclusión fue que lo mejor era cambiar a un grifo normal.

Como mi querida esposa se resistía a perder su termostático, toqueteamos los mandos del calentador, por si..., y aguantamos un tiempo hasta que volvió a ocurrir el desastre con los mismos protagonistas. Ahí se acabó la resistencia. Visita a atención al cliente de Ledoy Menhir, explicación del caso, renuencia inicial del responsable bajo la premisa de que el suceso era muy poco frecuente, insistencia por nuestra parte para el cambio, aceptación de contrario, elección de nuevo grifo y dos meses después, tras algunas incidencias que me salto, por no alargar, dos operarios muy dispuestos llegan a casa a las 14:30h. (habían quedado a las 13:00h.) con una caja y una llave inglesa. Claro, nos pillan en mitad del cocido, pero bueno, como estaba muy caliente y queremos que nos pongan el grifo, dejamos la comida y atendemos a la visita. 

Diez escasos minutos después, nos piden que abramos el agua y nos vamos a probar el nuevo grifo. Funciona a la perfección, el calentador se enciende ante la demanda de agua caliente y esta sale por la alcachofa tan ricamente. ¡Misión cumplida! Nos confirman lo de la mala relación de los grifos termostáticos con los calentadores de gas, se van con la caja y la llave, y nos terminamos el cocido, un poco más tibio de la cuenta, pero ha merecido la pena. Por fin podemos desclausurar nuestra flamante ducha, después de casi tres meses inactiva.

¡Ah! Pero la dicha no es completa, la celeridad en el cambio de grifos tenía gato encerrado; cuando tranquilamente nos fijamos en él, resulta que los embellecedores que, en teoría, y en el folleto también, son cuadrados, a juego con la forma del grifo, ¡pues son redondos!, sencillamente no los han cambiado, total para qué, si no se van a dar cuenta, si son un par de abuelos, qué más les dará, pensarían los muchachos que iban ya pillados de tiempo. 

Pues eso, que podemos estar haciéndonos mayores, pero lelos aún no estamos, gracias a Dios, y por mucho tiempo. Y listillos siempre habrá, pero en este caso, Ledoy Menhir no ha quedado muy bien a causa de ellos.

viernes, 24 de marzo de 2023

La Gran Geoda

Mina Rica. Pulpí (Almería)

Hola Javi, esta semana me he acordado especialmente de ti porque fuimos de visita a una mina en la que descubrieron la geoda más grande, dicen que del mundo. Así, de casualidad, picando en una pared hasta que aparecieron cristales de yeso a lo grande, la geoda es de cristal de yeso, muy frágil como sabes, -con un grado de dureza de 2 en la escala de Mosh-, vamos, que se raya con la uña. Es la Gran Geoda de Pulpí y la encontraron en la Mina Rica de ese municipio almeriense, que nos cae a tiro de piedra de Murcia y que lleva relativamente poco tiempo abierta al público. https://www.geodapulpi.es/


Gran Geoda de Pulpí

Es de esas cosas excepcionales que por tenerlas tan a mano, no aprecias hasta que te encuentras al lado de un suizo, un madrileño o una catalana que han venido ex profeso para verla.  La visita a la mina fue muy interesante y además contamos con un guía estupendo, Manuel, que nos hizo un recorrido sumamente ameno y teatral, con alguna que otra mentirijilla que no te puedo contar para no destripar del todo la visita si te animas a realizarla alguna vez. 

Por lo visto, le pusieron el nombre de Mina Rica por la gran variedad de minerales que alberga, aunque solo se explotaron unos pocos. Hay unas cuantas y empinadas escaleras, pero merece la pena el ejercicio por la recompensa de poder colar medio cuerpo dentro de la geoda para verla y atisbar una fantasía. Que te digo yo que hay que asomarse a esa joya transparente para disfrutar como Indiana Jones en busca del Arca Perdida.

Castillo de San Juan de los Terreros.
Pulpí (Vista costa murciana)

Castillo de San Juan de los Terreros.
Pulpí (Vista costa almeriense)

La visita a la mina estaba combinada con la entrada al Castillo de San Juan de los Terreros, una fortaleza del siglo XVIII con unas vistas espectaculares de la costa fronteriza entre Almería y Murcia, que alberga en su interior algunas salas de exposiciones con minerales y fósiles, así como una visita virtual a la mina y en la que sí "entras" en el "corazón" de la Geoda, y que fue el complemento ideal de la visita real. https://youtu.be/dmqsJR51nZo 

Como remate y ya al caer la tarde, acabamos en el pueblo, Pulpí, en un edificio llamado Espacio Escénico en el que, como no, hay una sala dedicada a los minerales, en la que una experta que se conocía al dedillo los más de mil ejemplares que atesora, nos puso en situación para poder disfrutar en condiciones del espectáculo. la Sala Negra de Pulpí, repleta de vitrinas con minerales luminiscentes de todo el mundo y que cuando apagaron las luces y encendieron las ultravioletas se convirtieron en una exhibición de luz y color. https://youtu.be/wfEKZjTNzT8

Así que sí, me acordé de ti y de lo que disfrutarías de la visita. Ya sabes, si no la conoces, cuando vuelvas por aquí, no me importaría repetir la visita con un experto.

Minerales con luz general

Minerales con luz ultravioleta

Un fuerte abrazo. Fernando

viernes, 3 de marzo de 2023

La Memoria

Puente Viejo y Catedral, La Nuit. Murcia

Esta Era Visual es lo que tiene, todo nos entra por los ojos. Aunque falto a la verdad cuando digo todo, porque sí hay cosas que física e incluso metafísicamente no nos podemos meter por el ojo, sin ir más lejos, la viga en el propio tras ver la paja en el ajeno. Eso no lo supera ni la mejor de las culturas visuales.

A lo que iba, que me disperso. Quizá esto que sigue ahora sólo es cosa mía y de mi propia brutez, vaya ello por delante. Pero me pasa, tan acostumbrado últimamente a darle al ¡clic!, que ya no hago en la mayoría de las ocasiones ni el menor esfuerzo en rebuscar en mi memoria lo que tan fácilmente me pone el ¡clic! al alcance.

Y sobre todo lo noto en aquellas materias que allá por la primaria y el bachillerato predemocráticos, que regulaban la Ley sobre Educación Primaria de 1945, la Ley de Ordenación de la Enseñanza Media de 1953 y la Ley General de Educación de 1970, que nos instruían en Ciencias Naturales, en las que aprendíamos sobre bichos, piedras y plantas, el cuerpo humano con todos sus huesos, órganos, y torrentes varios, que por aprender, aprendíamos todo lo que hay dentro de un ojo, al detalle, y así con el resto, y los exámenes eran orales y exhaustivos. Física, Matemáticas, en las que lo que más me gustó fue la trigonometría con sus senos, cosenos y tangentes ¡tengo unas libretas impecables de aquella época de las que no entiendo ahora una "jota"! Lengua, la gramática, ortografía, ... las cartillas con los dictados, los verbos y sus recitados, las redacciones... La Química, también me gustaba aquello de formular uniendo celdillas y palitos para crear figuras preciosas, los ácidos, las sales, la orgánica y la inorgánica. Literatura, donde conocimos a nuestros grandes escritores, sus generaciones, novelas, poesías, teatros y leíamos, vaya si leíamos, "Las inquietudes de Santi Andía", recuerdo que fue de los últimos. Geografía, pero geografía a lo grande, de España, del mundo, la física con ríos y afluentes, cordilleras y sistemas montañosos, lagos, volcanes, islas, continentes, climas, y eso de todo el mundo mundial, y en la política, los países de todo el orbe, las banderas, las capitales, los idiomas. Historia, desde la Prehistoria hasta nuestros días y, por no pecar de exhaustivo (que lo estoy siendo) y de repelente niño Vicente (que también), acabo con el Dibujo técnico, materia fascinante, de la que aún guardo algunas de mis hazañas: una palomilla de rosca, una bicicleta, una locomotora y algun conglomerado de líneas entre dos ejes, que entonces veía con claridad y ahora... ahora no. Un lunar: el inglés, ¡ay el inglés!  ¡que no me llegaba ni a entrar por un oido para salir por el otro!, y el Latín... otro que tal...

Puesta de sol invernal. Murcia

Y no, no teníamos nada al alcance de un ¡clic!, pero en mi caso, de todas las materias anteriores tuve unos magnificos maestros y profesores que nos enseñaron a aprender a gusto, con ganas, con curiosidad; que nos motivaban a estudiar para saber y sentirnos orgullosos de nuestra capacidad para hacerlo. 

Las leyes cambian, los recursos educativos también, la exigencia fluctúa, pero los buenos profesores y el interés por aprender siguen ahí, solo hay que tener suerte para encontrar a los primeros e interés por lo segundo.

¿A cuento de qué toda esta perorata? Pues al mismo que cuando empecé este blog, allá por 2006: para acordarme de cosas, para ejercitar esa masa gris que tenemos entre las orejas, para retomar esta historia que dejé en el andamio el 26 de enero de 2018 y aún no ha perdido el sentido, por agradecimiento a los hermanos Montoya, a Paco Márquez, a José Carmona y a todos aquellos que supieron inculcarme el gusto por aprender, más que la obligación de hacerlo. 

Y me voy, que es la hora del rosco de Pasapalabra, a ver si consigo acertar 20, que para las 25 ya se necesita mucho leer y una memoria descomunal.

Suculenta al sol

P.D. Esta disertación me la ha inspirado mi padre, que con sus 92 años siempre ha tenido, y tiene, una memoria envidiable. No hay más que tirar del hilo... y te sumerjes en la enciclopedia de los últimos 100 años. 

domingo, 26 de febrero de 2023

Vitamina C

¡Vaya semanita! digo semanita y ya va para quincenita; que empezó la cosa con un ligero picor de garganta combatido con Lizipaina y caramelos de menta, siguió con un moqueo interminable, hasta llegar a las toses secas, siguiendo con las productivas y ya tenemos la caldera a pleno rendimiento, que cuando te da el ataque en condiciones, como que se te desarma la caja del pecho y te duele desde el tuétano de los huesos hasta los pensamientos.

A esas alturas, ya con el arsenal de paracetamoles, ibuprofenos, acetilcisteinas y caramelos bajo mínimos, con la nariz en carne viva del torrente continuo, contenido a duras penas con cleanex de primeras, y después con el rollo de papel higiénico, que no está la cosa como para derrochar, toca vuelta a la farmacia, la misma de la que salí el otro día, en busca de más jarabe y remedios para lo que esto sea, que no hay manera de sacárselo de encima. Que puede, según internet, ser un sublinaje de la Omicron, o una buena gripe o un catarro de los de toda la vida; el caso es que contra los sublinajes llevo ya las cuatro vacunas reglamentarias y contra la gripe, la correspondiente, así que los deberes hechos, pero que si quieres, esto no se acaba.

Y dice la boticaria que le está pasando a mucha gente, catarros que duran dos semanas, que cuando parece que empiezan a remitir, vuelven como si nada, que lo mejor es tomar vitamina C de un gramo, que lo de tomar naranjas y limones está muy bien, pero el gramo de vitamina C, imprescindible, y me lo dice con todo un expositor de Redoxones naranjas cubriéndole las espaldas, que lo cortés no quita lo valiente y lo suyo es un negocio y ahora toca la vitamina C.

Me voy a la competencia, el herbolario que está enfrente, a preguntar por el complemento vitamínico, (he visto un poco caros los Redoxones de la farmacia) y la herborista me saca su muestrario mientras me certifica lo mismo que la otra, que esto dura dos semanas de toses y mocos a troche y moche, así que me decido por un bote de 90 cápsulas de 1 gramo de vitamina C (somos dos los dolientes) y a ver que pasa. No es que le tenga mucha fe al remedio, pero a estas alturas, si hay que hacer el pino puente para recuperar la compostura, pues se hace.

Menos mal que me puedo asomar al balcón y hacer alguna foto para levantar el ánimo. ¡Señor, que lucha!

jueves, 23 de febrero de 2023

El Peluquero y las Estrellas


Yo creo que el calentamiento global me está afectando malamente a mi también. Echo la vista atrás y llevo una sequía “bloguera” de casi !DOS AÑOS! ¿me habrá bajado el nivel freático del coco?, y hablando del coco, resulta que por efectos de la genética, la gravedad, el paso del tiempo, o vaya usted a saber el motivo o la conjunción de unos cuantos, mi frondoso tupé de la juventud se ha quedado en la “t” y el resto con más claros que la sabana africana, por lo que desde hace unos años, cuando bajaba a Antonio, mi peluquero de toda la vida (literal, desde la universidad), le pedía que me pasara la máquina al uno por todo el melón, porque así no me tenía que peinar y es más cómodo para ir y venir con el casco de la moto...

Pero, hete aquí que desde la última vez que me puse en sus manos, allá por el verano pasado, lo he ido dejando, y dejando, como el blog, y resulta que cuando ya me planteé en serio hacerle una visita, se había puesto de moda lo de raparse las sienes a lo futbolista y el personal andaba pillando la tiña a destajo en las peluquerías. Que no digo que Antonio no desinfecte convenientemente las cuchillas, que seguro que sí, porque siempre ha sido un hombre muy curioso con su material, pero por si qué, pues aún no he ido y tengo unas greñas que en poco me voy a parecer a Santiago Segura, el de Torrente. Alguna ventaja sí me está aportando la situación, pues llevo la cabeza un poco más abrigada con estos fríos que se nos vienen y van, le he podido dar rienda suelta a mi imaginación ensayando ante el espejo peinados alternativos… y como dicen que las canas no se caen y yo no tengo otra cosa, pues como que me veo en senador romano y sigo dejando pasar el tiempo…

Ayer por la tarde, saliendo de la farmacia, donde me hacen la ola cada vez que voy, por la frecuencia, supongo, y que está cerca de la peluquería de Antonio, pensaba que definitivamente no me va a quedar más remedio que pedirle cita para que me pase la desbrozadora de una vez, y en estas, miré al cielo y en un rincón limpio pude ver reunidos a la Luna con Venus y Júpiter en un palmo de la mano estirando el brazo, y me pareció tan bonito, que me olvidé de mi alopecia, del peluquero y de la farmacia, para hacer una foto, primero con el móvil y luego desde casa con la cámara, para inmortalizar la conjunción de los astros. 

viernes, 19 de marzo de 2021

Mejorando lo Pasado

Colirrojo Tizón (Phoenicurus ochruros) 

Aficionado a los pájaros soy, de segunda o tercera división, vamos que no soy ornitólogo. Con verlos, fotografiarlos y saber como se llaman me conformo. No soy de ir cargado de catalejos, telescopios o como se llamen, de meterme en un mirador horas y horas "en plan" observación, y mucho menos aprenderme nombres científicos que me entran por un lóbulo y me salen por el otro. Soy más del "aquí te pillo, aquí te retrato" y punto.

Con esas premisas me compré un libro ilustrado titulado Guía de Campo de Pájaros de Europa, gordito pero manejable, tamaño cuartilla, y que durante mucho tiempo he utilizado para identificar los distintos pájaros que me han salido al encuentro. También tengo uno similar de mariposas, para lo mismo, pero con mariposas, polillas, y demás bichos con alas de la familia.

Bueno, pues pasado el tiempo, y como no siempre tengo a mano los mencionados libros, he venido en recurrir a la red global que todo lo sabe, y he descubierto que mis libros se quedan en mantillas comparados con lo que encuentras pulsando un botón. Sí que es cierto que tienes que identificar más o menos, lo que buscas, por ejemplo, mi última búsqueda en modo imágenes: pájaro pequeño con el cuerpo negro y la cola roja, e inmediatamente apareció el Colirrojo Tizón, en su variante macho, porque la hembra tiene el color más ceniciento. No una ni dos, sino decenas y decenas de fotos, referencias, características, etc, etc.

Además, mi libro es como yo, de andar por casa, y solo trae una o dos ilustraciones como mucho del ave en cuestión, faltan denominaciones, variedades y sobre todo, fotografías. Así que aunque le tengo cariño porque han sido muchos años de consultas, confieso que he caído en la red de la que hablaba antes como un pajarillo más, y por ella me muevo ahora como pato por mi alberca. 

Y esta es mi modesta contribución al Colirrojo Tizón.

Colirrojo Tizón 2

Colirrojo Tizón. 3

Colirrojo Tizón. 4

Colirrojo Tizón. 5

Colirrojo Tizón. 6

Colirrojo Tizón. 7

Colirrojo Tizón. 8

Colirrojo Tizón. 9


domingo, 14 de marzo de 2021

Explorando

Con R de explorando

Alguna vez lo he dicho aquí, si hay que elegir entre la playa o el campo, me quedo con el campo, y si no lo he dicho, lo digo ahora. La playa está muy bien, con su agua, su arena, sus chiringuitos, vamos, el lote completo; muy requetebién. El primer día y el segundo, y el tercero también, y hasta una semana si te pones, pero, "en pasando de ahí", el agua más o menos movida, es la misma todos los días, y la arena, la arena no tiene mucho que contar, si tienes suerte hay conchas o cantos rodados que dan para un rato de recolección, hasta que ya no te caben en las manos ni en los bolsillos del bañador, y lo tiras y empiezas de nuevo o lo guardas ¿dónde?... problemas. En cuanto a los chiringuitos, pues sí que está bien lo de la cervecita fría con las tapitas y demás, no lo voy a negar, y además, después de una semana, puede que sean el último refugio antes de sucumbir a la monotonía de las aguas y las arenas. !Ah¡ Se me olvidaba, te puedes bañar y bucear y hacer submarinismo, aunque esto último requiere algo de especialización, el equipo necesario, y tener los oídos a prueba de profundidades; ahí pincho yo, mis oídos no están para experimentos, pero las otras opciones son aceptables y gratificantes mientras la temperatura del agua acompañe, el resto del tiempo, arena y agua. Como nunca he tenido barco no puedo poner esta opción en la balanza de los gustos, aunque supongo que mejoraría mucho la opción playa.

Rambla de la Higuera. Dique de laminación. Aguas arriba

Rambla de la Higuera. Dique de laminación. Aguas abajo

No tengo barco, así que no hay opción. Sigo prefiriendo el campo. El campo en general, abarcando todo lo que no son casas rodeadas de asfalto y de más casas y más asfalto, es enorme, hay por todas partes y está al alcance de cualquiera en un gran número de opciones, tanto españolas como británicas: se puede pasear, andar (que es lo mismo pero más rápido y sin parar), también hacer jogging, trekking, running, senderismo de toda la vida... y también se puede explorar. Esto es lo mío, la sensación de lo desconocido, de hollar por primera vez donde nadie lo ha hecho antes, la posibilidad de descubrir constantemente lo que te ofrece la naturaleza, a nada que veas las señales y estés atento para descifrarlas. En una sola mañana de exploración y sin irte al quinto pino, puedes disfrutar como un cosaco de lo que encuentras a tu paso. Sin ir más lejos, en la última salida que hicimos, un rato, para hacer apetito antes de comer, exploramos unos campos de cebada comenzando a verdear, ribeteados de pinos carrascos en sus márgenes, mientras nos seguía a prudencial distancia un precioso perro de caza, posiblemente abandonado y maltratado, ya que por más que intentamos acercarnos a él, no hubo manera y mantuvo la prudencial distancia sin quitarnos ojo durante un buen rato. Más allá del perro encontramos un pequeño silo disimulado entre unos árboles, casi a ras de suelo, posiblemente para deshacerse de los animales muertos de las explotaciones ganaderas de los alrededores. Olía a rayos. 

Cueva. 1

El momento exploración de terreno desconocido no llegaba. Alguna que otra botella de vidrio bajo un pino, una escombrera llena de latas de cerveza arrugadas y desperdicios varios, jirones de plástico negro de los cultivos, huesos repelados de ovejas, huellas de neumáticos de moto por el terreno arenoso, son señales que delatan a las claras la presencia humana, así que la exploración se quedó en un nivel medio de emoción. Y aún así, mereció la pena. Mas allá de los pinos, y de unos almendros en flor, un camino serpenteaba hacia una rambla, sorteándola hacia los cultivos del otro margen. Un señora rambla, no un ramblizo cualquiera, así que siguiendo por su cauce nos encontramos con un dique de laminación, lo que da idea de la importancia de la rambla y de que la CHS hace su trabajo. 

Cueva. 2

Cueva. 3

La presa en miniatura guardaba una sorpresa en uno de sus laterales, una cueva, no muy grande, pero una cueva, con todos sus atributos: una buena oquedad que casi daba para estar de pie, un techo ennegrecido por el humo de multitud de fogatas, y hasta unos atisbos de estalactitas sobre la cabeza, muy propicios para un coscorrón. Fuera ya de la cueva y continuando rambla abajo, llegamos a la confluencia con otra rambla igual de amplia que la primera. Terminando con las ramblas, y una vez consultado el mapa, de vuelta en casa, la rambla del dique de laminación es la Rambla de la Higuera y la que confluye por su izquierda es la Rambla de las Buitreras que discurre a los pies de la Sierra del Gavilan, y ya, en un único cauce, vierten al Río Argos.

Cuevas

Volviendo al terreno, aún quedaba un último "descubrimiento", en la ladera de un cerro, a lo lejos, en la pared caliza se vislumbran unos huecos, que en un principio parecía un fragmento de acueducto, de los que quedan vestigios por la zona, pero que al acercar la imagen con el teleobjetivo, parecen más cuevas que otra cosa. Habrá que averiguar si son simples agujeros o, como la de la rambla, tienen un poco más de entidad y serán objeto de una próxima exploración.

Que no se me olvide, para ser un buen explorador es fundamental contar con la compañia adecuada. Y esa la tengo, la he tenido y espero seguir teniéndola siempre. Y todas estas historias serian imposibles sin ella.